martes, 24 de noviembre de 2020

Variaciones Quijotescas (Relatos).

 

Sinopsis


“Variaciones quijotescas” es una colección de relatos breves inspirados en la obra cumbre de nuestra literatura: El Quijote. Se establece una intertextualidad entre las pequeñas historias contenidas en él y los personajes, las reflexiones y debates que parten de la novela cervantina. Estos seres imaginarios nos hablan, a veces, en tono reflexivo, de sus preocupaciones y vicisitudes, otras es el propio narrador en tercera persona, el que nos los saca de contexto para poner a prueba sus variopintas personalidades. La imaginación bulle en este laboratorio literario que nos acerca a la original y nos invita a adentrarnos en el apasionante mundo de la lectura.


Noticias: 





Podcast del Programa "Todo va bien Guadix" con entrevista.


Vídeo de presentación


Stephen Smith, ilustrador de las "Variaciones Quijotescas" de Carmen Hernández Montalbán.

martes, 29 de septiembre de 2020

El docente indecente, de José Luis Raya Pérez

 



La nueva novela de José Luis Raya nos sumerge en el ambiente de la docencia, clima que él conoce muy bien debido a sus años de ejercicio como profesor de secundaria. Lo hace sirviéndose de dos voces en primera persona, la de los protagonistas principales: Braulio y Sandra. Ambos nos van envolviendo en la trama, tiñéndola con sus opiniones, personalidades, en un inicio, antagónicas.

Sandra y Braulio son una pareja de amigos  que se conocen desde hace años y que andado el tiempo llegan a casarse tras el divorcio de Sandra, anteriormente casada con Martín. Los dos trabajan como profesores en institutos y tienen una visión diferente de cómo se debe educar; más conservadora la de Braulio y más progresista la de Sandra. En el transcurso de la historia se nos van desvelando, además de sus trayectorias vitales, sus personalidades, deseos, frustraciones, miedos, etc.

Tiene, el autor, una facilidad asombrosa para crear situaciones cargadas de humor, valiéndose de los rasgos psicológicos que él atribuye a los personajes que, aparte de hacerlos creíbles, consiguen desatar la risa de los lectores.

Me ha llamado la atención cómo, a medida que transcurre la novela, unos personajes influyen en los otros, hasta el punto de modificar su comportamiento, convirtiéndolos en camaleónicos, en especial los protagonistas. Todos se impregnan de todos, todos se dejan modelar respectivamente. Es una metáfora de cómo los factores sociales, repercuten en nuestra vida.

El docente indecente pone sobre la mesa, de forma clara, los problemas con los que se encuentran los educadores en la actualidad. Una educación que hace aguas por todas partes, debido principalmente a la politización de la misma por parte de los gobiernos, con los constantes cambios de las leyes educativas, la falta de acuerdo para llegar a un pacto; la excesiva permisividad de los progenitores con sus hijos que, ni quieren ni dejan aprender; o la inestabilidad emocional y económica de alumnos insertos en ambientes desestructurados o en riesgo de exclusión social, por nombrar algunas de las causas.

La novela está repleta de reflexiones y de giros ingeniosos que nos van atrapando de principio a fin, para terminar con un final sorpresivo. Este último trabajo de José Luis Raya debiera ser lectura obligatoria para los “actores sociales y políticos” que se encargan de configurar cada curso el escenario de la enseñanza, aunque siempre es más sencillo ponerse una venda para no ver o mirar para otro lado. Enhorabuena, paisano y amigo.

 

Carmen Hernández Montalbán.

 

martes, 7 de mayo de 2019

GUADIX ES COMO LA CAMPANA, por Carmen Hernández Montalbán



He leído la obra en prosa poética de don Carlos Asenjo Sedano, Guadix: la campana. Si dijera que me ha sorprendido mentiría, pues este hombre singular posee un talento extraordinario y una personalidad arrolladora que ha llenado los estantes de libros sobre la ciudad de Guadix, con su mirada lúcida, desde los prismas del investigador histórico y del escritor prolífico.
Guadix es el epicentro de toda su producción literaria y científica, Guadix y su comarca, su tierra natal. Y es Guadix la gran caja de resonancia de este hermoso libro. La ciudad se convierte en al ritmo de distintos toques de campana en un auditorio de experiencias, recuerdos y emociones del autor, que de tanto hurgar en su historia, nos sumerge ahora en la intrahistoria accitana.
El toque a veces llama “a liturgia”; convocando a las gentes no sólo a la liturgia de la misa, sino a la liturgia del quehacer de cada día desde tiempos pretéritos, a las costumbres, a los rituales que otorgan identidad a un pueblo cuya existencia se remonta al principio del mundo, pues así lo atestiguan su geografía y su orografía. El autor es consciente de que su ciudad es un enclave estratégico, con una belleza y una fuerza telúrica inconmensurable y esto se expresa a toque de campana. La campana es el corazón del autor y sus toques son los latidos, los pálpitos de las emociones.
El toque de campana es el resorte evocador que a veces suena “a rebato” que arrastra recuerdos desoladores en los que la muerte es una fiera encarnizada engullendo a su paso voluntades, conciencias y dignidad. En la memoria del autor reverberan escenas de la Guerra Civil, vividas en su infancia.
Para finalmente tocar “a mort” o “a pino”, invitando al silencio de la contemplación, del respeto y del duelo;  el duelo por todo lo que la ciudad ha perdido a lo largo de la historia. El silencio de un día de nieve, el silencio de los atardeceres rojo candente de Guadix…, el silencio de su paisaje y de su gente.
Pero la campana y sus toques también marcan el trascurso del tiempo en la ciudad. El paso a veces precipitado y a veces lento de los recuerdos del autor al que tocó vivir una de las etapas  de la historia de España más descarnadas. En sus comentarios alegóricos hace un análisis del paisaje y del paisanaje y lo hace a veces con dolor, con una prosa lírica que además nos cuenta una historia: la de la ciudad. Para ello se sirve de todos los elementos que caracterizan un texto poético en el que la metáfora principal es la campana. La anáfora se utiliza constantemente, sobre todo la repetición de palabras que dotan de ritmo a la obra, imitando los toques.
La antítesis es otra de las figuras de las que se sirve el autor para adentrase en la psicología de los accitanos que describe como individuos paradójicos, cargados de contradicciones.
Es, a mi parecer, la obra literaria más original de C. Asenjo  que sin alejarse de su obsesión principal: Guadix, es fruto de la experimentación de nuevos registros narrativos más sentidos que pensados; de ahí su carácter lírico. Pero escritos con la exquisitez que sólo se consigue con la frescura de la emoción. Porque “Guadix: la campana” está escrita desde la emoción y la experiencia de un observador que no es ajeno a aquello que nos cuenta. Por eso, sumerge al lector en un universo sensorial y sentimental que sobrecoge.  


lunes, 6 de mayo de 2019

SONATA DE MUJER: UN EJERCICIO DE EMPATÍA, por Carmen Hernández Montalbán





Ante la ingente cantidad de nuevas novelas que en la actualidad abarrotan los estantes de las librerías, son pocas las que descuellan, haciéndose un hueco entre las preferidas por los lectores, aunque los editores hayan puesto a su servicio un gran aparataje publicitario y no digamos ya, hayan conseguido la vanagloria de la crítica. El lector, en definitiva, tiene la última palabra. Ellos pueden catapultar al éxito a un autor novel y condenar al fracaso a uno cacareado por la publicidad. Ahora bien ¿Qué es lo que hace que una obra perdure en el tiempo como favorita? su originalidad, factor proporcionalmente relacionado con el talento del escritor y su capacidad de empatizar  con el lector. La novela de Eduardo Moreno Alarcón: Sonata de mujer,  finalista del Premio de Narración Corta Felipe Trigo 2017, posee estos dos factores.
En ella, a modo de diario, la protagonista nos hace partícipes de sus emociones y experiencias como pianista y como mujer. La vida de Clara Wieck, pianista y compositora, más conocida como Clara Schumann por haber estado casada con el compositor, se asoma en esta novela revestida de ritmo, melodía y tempo: he aquí el elemento singular de la obra.
La estructura de esta novela está pensada como una partitura. En ella el autor, al igual que un director de orquesta, ordena sus capítulos titulándolos con el nombre de los diferentes movimientos de una obra musical: Preludio, allegro moderato, adagio appassionato, allegro vivace, impetuoso, andante moderato, etc. Las diferentes etapas de la vida de la artista, son narradas en primera persona, y cada una de ellas, puede ser identificada con cada uno de esos movimientos en la música.
Pero no solo en la estructura de la obra es donde se refleja esa influencia de la música en el proceso creativo, también está presente en el lenguaje, donde se produce una nueva simbiosis, al describir las emociones de los personajes; he aquí el segundo factor que la dota de sintonía con el receptor:
Pág. 68
“El corazón empezó a latirme con cadencia de vivace. Los gritos de alegría rebotaron en la estancia como el eco de violines rasgueados. De pronto los objetos de la casa, los muebles y hasta el piano cobraban una nueva densidad, un brillo diferente. Cogidas las manos, dimos vueltas y más vueltas, jugamos a ser niños otra vez. Sólo con cerrar los ojos recupero aquella danza improvisada, aquel ritmo ternario, aquel tiempo de vals.”

Esta es una novela que nos hace evocar el romanticismo de las de las hermanas Bronte, o las novelas de la escritora británica Jane Austen en la época Georgiana, pues consigue crear esa atmósfera, pero lo hace de un modo del todo novedoso, mucho más directo; utilizando frases cortas que dotan a la obra de ritmo, creando una mayor intimidad y complicidad entre el lector y el personaje.
El haber elegido el narrador en primera persona, hace que la obra cobre verosimilitud, que los rasgos psicológicos de los personajes se manifiesten con mayor fuerza en la novela. Pero, al mismo tiempo, exigen del autor una mayor implicación, para ponerse en la piel de una mujer, algo que, imagino, no habrá resultado fácil a Eduardo.

domingo, 5 de mayo de 2019

EL PARAÍSO DE SOTO DE ROJAS, por Carmen Hernández Montalbán.




La Granada de don Pedro Soto de Rojas y por ende, la Granada del Siglo de Oro, puede verse, respirarse, degustarse…, en definitiva, revivirse en la deliciosa novela que el escritor granadino, Fernando de Villena, ha publicado recientemente, El cautivo de su paraíso.
En ella, el poeta cobra entidad, contándonos en primera persona sus dichas y desdichas. Del hilo de su voz, caminamos por los barrios más señeros y castizos de la simpar ciudad de la Alhambra. A través de ella conocemos el escenario  de una sociedad en la que convivieron los descendientes de esos primeros pobladores linajudos, acreditados por los apellidos y la heráldica de aquellos caballeros que debieron recibir mercedes por su participación en la conquista del Reino de Granada: los Enríquez, los Guzmán, los Veneroso, los Tovar…, con prósperos mercaderes venidos de Nápoles o de las Indias, tornados en canónigos, escribanos, inquisidores y esclavos moriscos o traídos de tierras colombinas.
Fernando de Villena da voz al poeta con la maestría de quien conoce el lenguaje de los siglos XVI y XVII; no sólo el de las élites de entonces, sino el lenguaje popular, las costumbres, afanes y ambiciones de aquellos hombres y mujeres. Pero además, en la novela se notan los posos del un trabajo documental minucioso que toda novela histórica requiere y que dota a la misma del esqueleto, luego revestido con la piel, las venas, el músculo y el nervio que le otorgan la creatividad y el buen hacer literario. La documentación se disuelve en la trama de la obra sin que en ningún momento esta se resienta o quede afectada por el tedio de algunas novelas históricas. No se distinguen en ella los personajes históricos de los ficticios, porque el autor de “El cautivo de su paraíso” no se limita a hacer un simple esbozo de sus caracteres. Su personalidad queda bien dibujada, ya sea por medio de las descripciones o a través de los diálogos y acciones de los mismos. ¿Cómo no traer a colación al inquisidor don Gaspar de Carratraca y Cenizo de Ábalos que tanto llamó mi atención? Con tan sólo unas pinceladas, queda retratado este singular personaje que, a día de hoy, no sé si alguna vez pisó la tierra.
En la segunda parte de la novela, el poeta Soto de Rojas trasciende en el tiempo, transformado en un hábil observador fantasma. Su alma vaga por las estancias de su paraíso, un hermoso carmen del Albaicín, actualmente conocido como la Casa de los Mascarones. Desde allí ve transcurrir las vidas de personajes que, siglos posteriores, habitarían la casa.
La lectura de la novela es muy amena e instructiva, pues está salpicada de anécdotas y notas de humor. Felicito a Fernando de Villena por esta nueva obra y quedo muy pendiente de las próximas que vendrán.
¡Enhorabuena, maestro!


lunes, 15 de abril de 2019

Entrevista a Carmen Hernández Montalbán, por Jesús Javier Pérez (IDEAL GRANADA 15/04/2019)






  • Conocemos a Carmen Hernández Montalbán por su labor poética, esta novela se - presenta como la primera incursión en la novela ¿Cómo ha resultado el cambio de registro?



Pues, como en todo cambio, se necesita un período de adaptación. Escribía la novela al tiempo que mis dos poemarios publicados y cada vez que volvía a ella me costaba retomar el lenguaje narrativo, aun cuando la novela, también tiene algo de prosa poética. Pero son dos registros diferentes. La novela precisa agilidad en el lenguaje. No ocurre igual con la poesía.



  • Sin embargo, no es su primera incursión en el mundo de la narrativa, la conocemos también como autora de cuentos ¿ha necesitado alguna adaptación?



Aunque los dos pertenecen mayormente a la narración, el cuento o el relato son diferentes a la novela. Aparte de la extensión, es importante la precisión en el lenguaje, pues en el relato, así como en el cuento, en un espacio más bien corto, hay que introducir al lector en un universo. En la novela se puede abundar en las descripciones, mientras que en el relato es necesario condensar en pocas palabras un mundo, por lo que esas palabras tienen que ser muy atinadas. Un relato, cuanto más breve sea, más espacios de indeterminación o situaciones sin desvelar ha de tener, para que sea el propio lector quien las complete en su interacción durante la lectura.



  • Hace unos años publicó una información sobre la partida bautismal de Mira de Amezcua, personaje de esta novela ¿Le une una relación especial con él?



 Fue a raíz de una conferencia que impartió don Carlos Asenjo Sedano en el     Ayuntamiento de Guadix, referida al origen del dramaturgo lo que captó mi curiosidad. Conocía la figura de nuestro escritor del Siglo de Oro, pero hay muchos y muy sabrosos interrogantes en su vida como para inspirar una novela. La partida bautismal de la que se trataba en el artículo, posiblemente no sea la relativa a don Antonio Mira de Amescua. Eso lo he sabido al bucear en la documentación. Porque existe constancia de la confirmación y la fecha es anterior a la del bautizado de la partida. Pero sí reflejaba la hipótesis de Asenjo acerca de la identidad de la madre del dramaturgo.



  • Su trabajo como documentalista en el archivo diocesano de Guadix ¿está presente en esta novela?

Naturalmente, es la fuente principal para investigar el origen de la familia y algunos otros aspectos menos conocidos del autor. Por medio de la documentación del archivo he podido conocer, además, personajes contemporáneos de la época, costumbres y aspectos de la vida del Guadix de la segunda mitad del siglo XVI y primera mitad del XVII, el período de tiempo en el que se desarrolla la novela. Además, claro está, he leído todo lo que se ha publicado sobre la vida del autor, en especial los artículos de los profesores, don Agustín de la Granja y Roberto Castilla Pérez. La documentación también me ha permitido encontrar el lenguaje en el que se expresan los personajes y el tono de la novela en general.



  • Ana de Arce va descubriendo aspectos de la vida de Mira de Amescua a lo largo de la novela ¿hay algo de Carmen Montalbán en este personaje?

En casi todos los personajes de la novela hay algo de mí. En Ana de Arce (personaje ficticio) está la curiosidad, soy una persona llena de curiosidad. También este personaje tiene pocos prejuicios a la hora de relacionarse con otras personas, pertenezcan a uno u otro estrato social; algo que no era habitual en esa época. A mí me ocurre igual: cuanto más diferentes a mí son las personas, más me interesan.   



  • Las lagunas en la biografía de Mira de Amescua, sus orígenes poco claros ¿lo convierten en un personaje más novelesco?



Sí, eso es exactamente lo que me atrae de Mira de Amezcua, pero también los aspectos que se conocen de él son muy novelescos. También es novelesco el Guadix del Siglo de Oro o los personajes con los que pudo relacionarse.



  • En la obra se hace referencia a un asunto como el de la esclavitud y la población morisca en la España de la Edad Moderna ¿Cómo lo aborda?.



He tenido que leer e investigar mucho sobre eso. Además de investigar en Archivo Histórico, que posee documentación muy rica sobre el tema, también he leído a autores locales, especialmente a don Carlos Asenjo y don Carlos Javier Garrido, este último ha enfocado su tesis en el tema de la esclavitud morisca en Guadix.



  • Ha recibido con esta obra el premio Alféizar 2019. ¿Qué supone un premio como este?



Pues ha sido una sorpresa y una alegría, teniendo en cuenta que se trata de mi primera novela. El premio Alfeizar lleva ya IV ediciones, lo convoca la editorial del mismo nombre. A él se presentan novelas de diferentes países en lengua castellana. A esta convocatoria se han concurrido más de trescientas obras. Además esta es la primera vez que gana una mujer. Estos reconocimientos te animan a seguir escribiendo.



  • Después de esta novela ¿Qué? ¿Qué otros proyectos tiene en mente?



Tengo en proyecto un libro de relatos cortos, un libro de aforismos y poemas, además del comienzo de una nueva novela, ambientada en la Hispania romana, con algún guiño a la Accitania.

viernes, 5 de abril de 2019

Pictorias para leer con lupa (microrrelato)



"Pictorias para leer con lupa" es el resultado del trabajo conjunto de la autora de los textos en castellano y del pintor que, en una simbiosis creativa, han ido inspirándose mutuamente. Unas veces han sido los trabajos literarios los que han inspirado los cuadros y viceversa. El microcuento, por sus características propias (su brevedad, su polisemia, su trasfondo del esbozo), parece predispuesto a que una pintura lo provoque. La temática es diversa, desde la ficción pura, el discurso social, la crítica, hasta el guiño poético.
Las pinturas figurativas, frescas y metamorfoseadas, no pretenden en su origen ilustrar los textos, como tampoco los textos dejan de tener sentido sin éstas. Más bien son dos expresiones complementarias que, como dos piedras arrojadas al estanque cuyas ondas se propagan y se entrecruzan, buscan nuevos registros semánticos susceptibles de ser decodificadas de modo libre y aleatorio por receptores diversos.
La traducción de los microrelatos al francés ha sido una tarea doblemente complicada, porque si ya la traducción literaria, a diferencia de la traducción de otro tipo de discurso entraña una enorme complejidad, en este caso además debe enfrentarse a un género cuya carga de significado queda implícita en su brevedad, sumergida a modo de iceberg en la mera sugerencia del significante. 



Enlaces sobre la obra: 

Instituto Cervantes de Toulouse

Blog de La Cebolla de cristal

Universidad de Toulouse Le Mirail

Presentación en Lavaur (Francia)